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lunes, 13 de julio de 2009

CABRERA "VUELVE" A BALEARES


A Esteban Bardolet, Presidente de la Asociación Balear de Periodistas y Escritores de Turismo.

El 1º de Julio ha tenido lugar el traspaso del Parque Nacional de Cabrera a la Comunitat Autònoma de les Illes Balears.
La Isla de Cabrera se ha reintegrado a sus islas.
Cabrera es el Parque Nacional más pequeño, el de un equilibro ecológico más frágil y el primero de carácter marítimo y terrestre. Más tarde, contamos con otro análogo, el de las Islas Gallegas, Cíes y Ons. Integran el Parque las islas e islotes de Cabrera, Foradada, Pobre, Plana, Esponja, Conillera, Rodona, Bledes, Imperial, Rates. Y el mar que cabe dentro de su polígono geográfico.

Cuarenta años atrás empezaron a circular ideas peregrinas:
-Sacar la Isla a subasta.
-Devolverla a su antiguo dueño, Sebastián Felíu.
-Ciertos grupos financieros que la querían urbanizar, como, más tarde, a su hermana menor, Dragonera…

Entre 1.971 y 1.972 se publican comentarios sobre la Isla por parte de Joan Mayol, Jesús Jurado, Miquel Rayó, Josep A. Alcover, Joaquín Araujo, con participación también de la Sociedad de Historia Natural de Baleares y de la Revista PANDA, de ADENA, sección española del World Wildlife Found, que publicó un artículo de Ramón de Madariaga.
El Ministerio de Defensa ocupaba Cabrera por razones estratégicas, pero dió toda clase de facilidades durante la gestación del Parque.
Félix Rodríguez de la Fuente y Esteban Bardolet son las dos figuras cardinales en todo el proceso y no sería de recibo relegarles a la trastienda en el gaudeamus ecologista que hoy celebramos. Esteban Bardolet ha ejercido discretamente un papel trascendental en el empeño por Cabrera. Bardolet, economista de Banca March, ha sido Vicepresidente del Fomento del Turismo y Secretario de la Comisión de Conservación de Cabrera. Actualmente es Presidente del Colegio de Economistas de Baleares, Presidente-Delegado del Parc Natural de s’Albufera de Mallorca, Presidente de la Asociación Balear de Periodistas y Escritores de Turismo. Y autor de numerosos trabajos de economía y estadística del Turismo.
Félix vino a Mallorca el 18 de agosto de 1.977, a expensas del Fomento del Turismo, con el fin de elaborar un estudio científico sobre la posibilidad de un Parque Natural en Cabrera.
En Abril 1.977, Esteban Bardolet, tras escuchar unas declaraciones de Félix Rodríguez, presentaba al Fomento un informe sobre el proyecto de Parque Natural de Cabrera, al que asignaba un idílico objetivo:
-El fruïment físic i intel.lectual de la nostra natura ( El disfrute físico e intelectual de nuestra naturaleza).
En 1.977, en el seno del Fomento del Turismo, se creó la Comisión de Conservación de Cabrera (CCC), por la iniciativa convergente de Esteban Bardolet y de Félix Rodríguez, a través de la Junta Rectora de ADENA, presidida por SAR el Príncipe de España.
Dos documentales de la serie ‘El Hombre y la Tierra’ ofrecieron a los españoles y aún al mundo las maravillas naturales de este paraíso singular.
Tras fallecer Don Félix, en 1.980, el liderazgo ecologista pasó al GOB (Grup d’Ornitología i Defensa de la Naturalessa).
En los días de hoy el GOB Els Verds y Nacionalistas de Derechas y de Torcidas han dejado caer que ésta es una buena ocasión para replantearse la presencia de los militares en el parque.
El Ejército deseaba retener el uso científico y militar así como el control de visitantes. Las ordenanzas no permitían el acceso a los interiores de tierra firme. Sin perjuicio de los comentarios negativos que suscitaron las maniobras militares que allí se llevaban a cabo, no se puede negar que, gracias a su presencia en la Isla, hoy podemos contarla como Parque nada menos que Nacional. La ocupación militar ha sido altamente beneficiosa para el subarchipiélago, a la hora de preservar el equilibrio ecológico y la promoción de estudios. Su papel ha sido intachable. Y no tenemos motivos más que para agradecerle su presencia en Cabrera.

Con ocasión de la transferencia de autoridad, se habla de que se pretende mantener la protección de este espacio natural ya que su capacidad de acogida es limitada. Hay en estudio una eventual ampliación de la superficie de mar protegida. Que no basta, a la vista de esos pescadores de Gibraltar pescados in fraganti, en plena ‘faena’. No les basta el Peñón. Y se anuncia un sistema de reservas de anclaje on line
En principio, se pretendía un Parque Natural Marítimo Terrestre. ‘Marítimo’ en primer lugar, porque, según Félix, era urgente la protección de la fauna marina, un viviente testimonio de lo que fueron las islas antes de la radical transformación que ha implicado el desarrollo del turismo:
-El “darrer testimoniatge de la Mediterrània d’UIlisses, a unes hores de distancia de la regió turística per excel.lencia. ( El último testimonio del Mediterráneo de Ulises, a unas horas de a región turística por excelencia. )
Jacques Cousteau visitó Cabrera, y echó también metió baza:
-Cabrera es un lugar muy pequeño, y, a lo largo de los años, ha ido perdiendo parte de su riqueza ecológica. Sin embargo, me parecerá bien si ahora la declaran Parque Natural.
Mejor. Cabrera es Parque Nacional desde el 29 Abril 1991.
Es un milagro que Cabrera y Dragonera se hayan salvado de los ‘hormigoneros’ y de sus hormigoneras.

Com una verge nua dins la mar Com un cantar llunyá d’una sierena. Com una tenra i dolça companyera. No li faceu mal. És Cabrera!

(Como una virgen desnuda en el mar
Como un canto lejano de sirena,
Como una tierna y dulce compañera.
No le hagáis mal. ¡Es Cabrera!).

Cuatro versos que son una plegaria.

David Guerrero (ABPET)

BALTASAR PORCEL. LA VIDA LE HA PASADO

Baltasar Porcel, socio de honor de la Asociación Balear de Periodistas y Escritores de Turismo (ABPET), murió víctima de un cáncer. Nuestro compañero David Guerrero le dedica esta magistral necrólogica.


- La vida, esa vida que va pasando y en la que todo fine…
…le hacía decir Baltasar Porcel al Patrón Roig Bolei de ‘La Joven Apolonia’. La vida le ha pasado. La vida, el cáncer, ‘una cabronada que te fulmina todos los esquemas’.
Ha sido el escritor balear más internacional. A mediados los 50, empezó como colaborador de Diario de Mallorca y de Papeles de Son Armadans, con Camilo J. Cela, que también era Socio de Honor de la ABPET. Director de Destino, final década 70. Columnista de La Vanguardia. Reportero en África y en Oriente. Escribió teatro, cuentos, novelas, artículos de prensa, entrevistas y libros de viaje. Se instaló en Barcelona. Pero… -Ningún critico o ensayista –ha escrito Joan Pla- entenderá a Porcel si antes no entiende lo que significó la gente y el paisaje de su pueblo natal y de su adolescencia rural y marinera entre pinos y acantilados, barcas al remo e islotes mágicos, formidables. Muy mallorquín. Un mallorquín es una isla dentro de la Isla. Nunca se desprendió de su dicción gutural, acusado acento pagés, porque no quiso. Su pueblo es un micromundo numénico y lírico, vital. Tierra y mar, mar y tierra dos concepto que en Andraitx se superponen y se complementan; se identifican.
La Isla, su Isla, por dentro:
-Por los viejos y estrechos caminos interiores, los que discurren entre desiertas rastrojeras. Los que bordean los insólitos y gigantescos túmulos.
Gigantescos túmulos, los talaiots, torres y poblados de un mundo aislado, elemental; testigos del pasado; eternos en la penumbra entre el almendral y los lentiscos; en sus piedras, roídas, pero no abatidas por los siglos.
-Solo quedan en su hermetismo las piedras.
La piedra era la fuerza de las gentes primevas. Las piedras grandes con que hacían y cubrían sus casas; y las piedras, guijarros de playa, que los honderos lanzaban para ahuyentar a sus enemigos, conquistadores, piratas, especuladores… Siempre enemigos de fuera, venidos a caballo de las olas lejanas.
Y la Isla, su Isla, por la costa, toda, toda, Mediterráneo:
-Las costas del mar del clasicismo”.
Porcel participó en la creación del ‘Institut d’Estudis Mediterranis’. El mar, su mar, le abría anchos y largos caminos en lontananza. El Mediterráneo será el escenario, prácticamente único, de todas sus historias y vivencias.
-El Mediterráneo constituye la mayor concentración de arte del mundo, monumentos que ennoblecen sus variados y luminosos paisajes, a la par que alberga unas espléndidas playas, con sugerentes complejos hoteleros, inmersas en una atmósfera reconfortante, dorada.”
-La mar muerta, irisada de rojos centelleantes bajo el sol del atardecer. -La Isla, bajo el ancho sol del estío, parece incendiada de luz.
Su pueblo mira a poniente. Qué buena atalaya cuando el tramonta Sa Dragonera, vistiendo púrpuras de lujo:
-Puestas de sol lentas, que te dejan triste.
-Sus obras –ha dicho Janer Manila- eran un contínuo viaje: Viatge Literari a Mallorca; Arran de Mar (1); Viatge a les Balears menors; Camins i ombres (2). Guía ‘Mallorca’, Totes les Balears; Viajes Expectantes; De Marrakech a Pekín. Els Argonautes. Les Primaveres i els Tardors (3). Mediterráneo, tumultos del oleaje. Crònica d’Atablades Navigacions (4)…
Firmó sendos artículos en los tomos ‘Baleares, el Mediterráneo en unas Islas’ (1.988) y ‘Cien Años de Turismo en Baleares’ (2.006), de la Colección FEPET, publicados por la Asociación Balear.
Escribió la mayor parte de sus libros en lengua vernácula, pero no le hacia dengues a la lengua de España, en la que se desenvolvía con plena soltura.
El Turismo, aquel turismo primerizo, lo vió Porcel con un viso de nostalgia: -Lo viví y ví de joven aquí, en Sant Telm y en Andraitx, en los años cincuenta. En Palma consideraban el beneficio económico en cada pedazo de terreno de la isla que se vendía, en cada hotel que se edificaba en una playa, en cada casa adquirida por un extranjero. La ciudad de la gente que se daba pisto era como un gran mercado, pero en los pueblos, que era donde se hacia de verdad la transacción, cuando alguien se desprendía así de una propiedad no tardaba en sentir como una falta de ubicación (…) sucedía que, con la venta, también había mercadeado con su muerte.
Pero no le negó al Turismo las puertas de la esperanza: -Confiemos en que el turismo siga siendo un acicate para propiciar la paz, conservar la libertad, popularizar el arte y poner en valor lo auténtico, lo rústico, lo pequeño.
Bastante gourmet, con un punto… y seguido de gourmand…, como buen mallorquín. De su Prólogo al capítulo balear de ‘La Cocina Española’, de Cándido, entresacamos unas líneas:
-La comida (en verano) debe tener cuerpo porque el sol derrite las carnes, y debe entrar con suavidad porque en verano el apetito gandulea.
En Mallorca los arroces son muy bien tratados. La paella, florida como un bodegón de primavera; el ‘arròs brut’ o arroz con frutos de campo y granja; y el ‘arròs marinera’, su hermano, con frutos de mar, que tiene, como base, un caldo de ‘peix roquer’: -Un arroz con ‘peix roquer’ o pescado de roca debe ser el primer plato del mediodía (…) El pez de roca es fino y de mucho matiz en sus carnes. Es el serrano, la doncella, la vaca, el tordo… Come variado y se mueve poco, ese bicho, entre la piedra del litoral. Proporciona un caldo ingrávido con solo un hervor (…) Se deshace en el paladar, el pescado y no satura la barriga porque se come espaciado con el enredo de quitarle las espinas. Después, el plato de arroz, clarito, con el caldo del pescado. Si dentro se ha metido una cangreja real y uno puede pellizcar fibras de su meollo, mejor que mejor.
-Un buen final, seco y de envergadura, es la langosta a la brasa. El fuego le da vida y hay que procurar que asome, cada dos mordiscos, una punzadita de sal. No soy demasiado partidario de las salsas pegajosas en el crustáceo: empalagan.
Esto no lo puede escribir más que quien ha comido ese ‘peix roquer’ y ese arroz marinera, en una barca pescadora, con olor a brea y a algas; y con la parca conversa de los hombres de mar…
David Guerrero (ABPET)